Diez consejos para negociar tu sueldo

Ya sea que busques un trabajo más lucrativo o que sólo estés tratando de agrandar tu cheque semanal, pedir un aumento es un ejercicio de negociación. Y el primer paso es saber qué es lo que quieres.

“Mira el escenario de compensaciones antes de que comiences a negociar tu
paga, incluyendo bonos, comisiones, seguro médico, y gastos de las personas que dependen de ti, beneficios compartidos, vacaciones pagadas, opción sobre acciones y otros beneficios,” Todos estos pueden impactar de manera general en tus finanzas, “Nunca valúes tu sueldo por sí solo”.

Debes tener en cuenta conforme vayas buscando tu nuevo salario:

Pregunta
Has escuchado las reglas “No preguntes, no digas”, ¿cierto? Bueno, la primera regla de la negociación salarial es, “No preguntas – No obtienes” Es muy probable que no obtengas más que un ajuste para vivir, a menos que tengas el coraje para pedir más. Así que prepara ármate con argumentos, nervios de acero y ve por él.

Haz tu tarea
Averigua qué es lo que hacen otros en tu puesto. Revisa con asociaciones, pregunta a los reclutadores cuánto ganan quienes trabajan en tu mismo nicho y busca en las ofertas de trabajo para qué sueldos ofrecen a nuevos empleados para tu mismo puesto y compáralos con el tuyo.

Conoce tu verdadero valor
¿Le has ahorrado dinero a tu compañía?, ¿has mejorado algún proceso o alcanzado tus metas? Si tu trabajo ha tenido algún impacto en la compañía, identifica lo que este representa en cifras, así podrías incluso sugerir que en tu pago se incluya un 5 por ciento de esa ganancia que les has conseguido. Sugiere a la empresa que se ajuste una compensación a los resultados que se pueden medir. Si tu puesto no tiene una línea específica en el presupuesto, debes estar preparado para probar que tu trabajo mejora la moral o la retención del trabajador. La clave es presentar pruebas que demuestren tu valor para la compañía.

Sé tu propio Abogado
Asegúrate de llevar tu lista de logros a atención de tu jefe. La mejor fuente de información sobre ti eres tú mismo, por lo que debes estar dispuesto a salir al plato, tomar el bate por ti. No cuentes con que tu jefe simplemente sugerirá que debes ganar más dinero o que se dé cuenta de que no te han dado un aumento en 10 años. Debes estar dispuesto a hablar por ti mismo.

Planea a futuro.
Si lo que buscas es un aumento temprano, exprésale a tus jefes que te gustaría discutir el tema para ponerlos sobre aviso acerca de lo que buscas en tu próximo aumento. Solicita una junta para una pre-revisión de tus demandas y posibilidades.

Nunca es tarde para pedir más
Si ya tuviste una revisión de desempeño, pide otro tipo de aumento, podría ser un incremento por méritos, o puedes solicitar se adelante tu revisión de desempeño y que el aumento se haga, con base en objetivos acordados.

Espera tu turno
Si se trata de una negociación para un nuevo trabajo o puesto dentro de la empresa, no pienses si quiera en ser el primero en hablar sobre dinero durante la entrevista. Espera a que el entrevistador ponga en la mesa el tema, ¿qué debes hacer si te ves presionado para dar una cifra? Dale a tu interlocutor un rango o una respuesta vaga, como “el sueldo que yo espero depende de las especificaciones exactas del trabajo, ¿puede decirme más acerca del mismo?”

Saber cuándo ceder
Considera otras oportunidades y está preparado para dejar ese trabajo si no obtienes el salario que mereces. Nada le da más confianza a un empleado que tener otra oferta en la mira a la hora de negociar por un aumento. Por el otro lado, si vas a una junta de revisión de desempeño y no obtienes el aumento deseado no renuncies y punto. Es más fácil conseguir trabajo cuando tienes uno que cuando estás desempleado.

Todo cuenta
Cuando calcules tu sueldo, recuerda incluir el valor de los beneficios, como los bonos, comisiones, seguro médico, cuentas de gastos, ganancias, vacaciones, y bolsa de valores. Así si un empleador potencial te pregunta cuánto dinero ganas en tu actual empleo, podrás decir con honestidad “Mi compensación total es de…” y luego darle una cifra que incluya todo.

No subestimes el valor de la felicidad
Si eres feliz en tu trabajo y la única cosa que no puedes tener es dinero, tal vez no es tiempo de irte. No hay forma de poner un precio a tener un trabajo que disfrutas.

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